Un buen destino es que dos personas se encuentren, cuando ni siquiera se estaban buscando.
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Que loco amanecer, mordiendo tu sonrisa
Y amarte hasta caer, perdido en tus caricias
Que bello atardecer, sudando entre las sabanas
Volverte a recorrer, jugando con malicia
Embrujados, encendidos, indecentes, escondidos
Mis manos como garras se han prendido de tu piel
Prisioneros de la luna reinventado la locura
Entre gritos y dulzuras, tú y yo
Los momentos sin medida devorándonos la vida
Enredados noche y día, tú y yo
Que mágico es dormir al borde de tu cuerpo
Saber que estas ahí dibujándome los sueños
Y al despertar morir, rendido a tu belleza
Llorar hasta reír, burlando la tristeza
Embrujados, encendidos, indecentes, escondidos
Tus labios insolentes y atrevidos piden más
Prisioneros de la luna reinventado la locura
Entre gritos y dulzuras, tú y yo
A veces dejamos atrás cosas tan simples, cosas que quizás en estos momentos no nos haga falta, pero a futuro si. Dejamos que las cosas desaparezcan en las luces de una gran ciudad, en el silencio infinito del pasado, o simplemente en el ruidoso presente que se nos vuelca constantemente, son cosas que dejamos pasar, pero que sin embargo significan algo, o tal vez no, bueno cada uno encuentra significado a las cosas en su momento. Hoy quiero sumergirme en vos, ser parte de todo lo que haces, no me dejes ir, quedate aquí... no quiero ser perdida tras las luces de una gran ciudad, tampoco en el profundo silencio que se esconde en el pasado y menos en un ruidoso presente que no deja que escuche mis propios pensamientos.
