Cuando no sabes a donde vas, cualquier camino puede servir.
Dan miedo, los cruces de camino, da miedo partir, da miedo volver.
Las preguntas, las respuestas, dan miedo.
Si no sabes hacia a donde vas, lo mejor es dejarte llevar, como flotando en el viento
A veces ahí que desprenderse del equipaje, y como una pluma, dejarse llevar por el viento, para que cada paso, un paisaje, una emoción, o una contrariedad, nos recoinciden con la vida pequeña y su muerte pequeña.